sábado, 5 de dezembro de 2009

Liturgia do II Domingo do Advento, 06.12.2009



II DOMINGO DO TEMPO DO ADVENTO - ANO C
6 de Dezembro de 2009



Podemos situar o tema deste domingo à volta da missão profética. Ela é um apelo à conversão, à renovação, no sentido de eliminar todos os obstáculos que impedem a chegada do Senhor ao nosso mundo e ao coração dos homens. Esta missão é uma exigência que é feita a todos os baptizados, chamados – neste tempo em especial – a dar testemunho da salvação/libertação que Jesus Cristo veio trazer.

O Evangelho apresenta-nos o profeta João Baptista, que convida os homens a uma transformação total quanto à forma de pensar e de agir, quanto aos valores e às prioridades da vida. Para que Jesus possa caminhar ao encontro de cada homem e apresentar-lhe uma proposta de salvação, é necessário que os corações estejam livres e disponíveis para acolher a Boa Nova do Reino. É esta missão profética que Deus continua, hoje, a confiar-nos.

A primeira leitura sugere que este “caminho” de conversão é um verdadeiro êxodo da terra da escravidão para a terra da felicidade e da liberdade. Durante o percurso, somos convidados a despir-nos de todas as cadeias que nos impedem de acolher a proposta libertadora que Deus nos faz. A leitura convida-nos, ainda, a viver este tempo numa serena alegria, confiantes no Deus que não desiste de nos apresentar uma proposta de salvação, apesar dos nossos erros e dificuldades.

A segunda leitura chama a atenção para o facto de a comunidade se dever preocupar com o anúncio profético e dever manifestar, em concreto, a sua solidariedade para com todos aqueles que fazem sua a causa do Evangelho. Sugere, também, que a comunidade deve dar um verdadeiro testemunho de caridade, banindo as divisões e os conflitos: só assim ela dará testemunho do Senhor que vem.








Para ver as Leituras do II Domingo do Advento, clique AQUI.

Para ver o Evangelho do II Domingo do Advento, clique AQUI.

Para ver a Reflexão sobre o Evangelho do II Domingo do Advento, clique AQUI.



Fontes:
A Caminho
Ecclesia
Farol de Luz


quarta-feira, 2 de dezembro de 2009

JMV - Carta de Advento do Superior Geral



Adviento 2009


A todos los miembros de la Familia Vicenciana


Queridas Hermanas y Hermanos,

¡Que la gracia y la paz de Nuestro Señor Jesucristo permanezcan en sus corazones ahora y siempre!

En la época en que fui director del seminario interno en Panamá y al mismo tiempo párroco de la parroquia donde se encontraba el seminario interno, un Cohermano y yo, hicimos una programación especial durante el Adviento, con la intención de purificar el sentido de la Navidad. Se trataba de preparar una campaña contra el personaje de Papa Noel a favor del Niño Dios. Realizamos esta campaña durante todo el tiempo de Adviento y pensamos en una acción simbólica para purificar el sentido de la Navidad durante el rito penitencial de la misa de nochebuena.

Esta acción pastoral que nosotros llevamos a cabo, fue provocada ante la constatación de un cambio sutil que se producía en el entorno de nuestro trabajo pastoral. Al principio, cuando llegué a Panamá, la experiencia de Navidad siempre se centraba en el nacimiento del Niño Jesús, el Niño Dios. Su encarnación en nuestra humanidad tenía un acento claramente religioso. Poco a poco, a lo largo de los años y con la ayuda de las poderosas técnicas de comercialización (marketing), el concepto de Navidad comenzó lentamente a ser sustituido por representaciones comerciales de Navidad con el personaje del Papa Noel en todas las tiendas e incluso ofrecido a la gente como regalo, para instalarlo como decoración de Navidad en sus hogares, a la entrada de sus casas. Era triste observar cómo de manera sutil e ingeniosa, el verdadero sentido de la Navidad estaba a punto de ser sustituido por una acuciante provocación a las personas a entrar en una sociedad de consumo.

Quisiera atraer su atención sobre esta fiesta de Navidad, principalmente durante este Adviento, como un tiempo para recuperar el verdadero sentido de la Navidad y purificar nuestras actitudes en relación con nuestra identidad durante este tiempo fuerte litúrgico de nuestra fe cristiana. Se trata del nacimiento de Dios en nuestra vida a través de la persona del Niño Dios, Jesús, un misterio tan esencial en la espiritualidad de San Vicente de Paúl. Dios que se hace carne, se une a nuestra humanidad para que seamos como Dios en nuestras relaciones con los demás, especialmente con los pobres.

Durante este tiempo de Adviento, desearía que pensáramos y reflexionáramos sobre un aspecto particular y muy importante de la fiesta de Navidad, para comprender el nacimiento de Nuestro Señor Jesús como la venida de la paz y la armonía en el mundo. Él es el Príncipe de la Paz tal y como lo contemplamos en las Sagradas Escrituras durante todo este tiempo de Adviento y Navidad. La actual situación mundial en la que vivimos es la que me ha empujado a profundizar y desear que reflexionemos sobre el tema de la paz.

A nuestro alrededor observamos, en cada rincón del mundo, situaciones destructoras, guerras entre naciones, violencia entre los pueblos, violencia de las bandas en los barrios, e incluso la violencia doméstica en los hogares. En este clima de violencia mundial en que vivimos, existe una búsqueda, un combate, una angustia por vivir con mayor seguridad. A menudo ocurre que intentamos obtener la “seguridad” produciendo más armamento y un mayor poder de destrucción sobre el enemigo. De esta manera, la seguridad establecida sólo provocará más angustia. Eso no es la seguridad.

Muchas personas afirman que, desde la experiencia del 11 de septiembre en los Estados Unidos, vivimos en un mundo que busca su propia seguridad, hasta tal punto que somos inconscientes o incluso indiferentes ante el hecho de garantizar una paz verdadera para los que se encuentran fuera de nuestro círculo. Queremos proteger a los nuestros encerrándonos en nosotros mismos. Queremos acercarnos a lo que conocemos e incluso a lo que consideramos como nuestra morada, dándonos una ilusión de seguridad.

La actitud de consumo que se desliza a todos los niveles en nuestra aldea global se acentúa durante el tiempo de Navidad. Nuestro desafío está en dirigirnos al Príncipe de la Paz que, por el anuncio del Reino de su Padre, nos invita a unas actitudes que conducen a la verdadera armonía y a unas buenas relaciones entre todos los pueblos.

Quisiera proponer un punto concreto para nuestra reflexión, en relación a la promoción de la paz y la armonía en el mundo, manifestada en primer lugar por una verdadera preocupación por las necesidades de los demás.

Para la celebración del 350 aniversario de la muerte de Santa Luisa y San Vicente en 2010, los responsables internacionales de la Familia Vicenciana han puesto en marcha un Comité de proyectos para promover una iniciativa específica a favor de los más pobres entre los pobres, iniciativa que implicaría a todas las ramas de la Familia. Entre las opciones sugeridas, los responsables han escogido un proyecto piloto de microcrédito, en Haití. Un proyecto combinado con unos programas educativos y de servicios sociales será sin duda un instrumento eficaz para mejorar las condiciones de vida de muchas personas que viven en la pobreza. Se prevé que este proyecto piloto podría servir como modelo aplicable en otros lugares.

Animo a cada uno de nosotros durante este tiempo de Navidad, especialmente cuando pensemos en dar algo de nosotros mismos a los demás con regalos, a hacerlo de modo que podamos romper con las actitudes consumistas que a menudo están muy enraizadas en nuestras vidas; actitudes de las que quizá no somos del todo conscientes y que, frecuentemente, pueden conducir a ciertos modos de comportamiento que marcan diferencias entre los que poseen y los que no poseen y causan divisiones en vez de promover la armonía entre los pueblos. Estas actitudes negativas llevadas al extremo son las que engendran la violencia y la destrucción que constatamos en nuestro mundo hoy. Muchas veces, la violencia es provocada por el hecho de que las personas no llegan a satisfacer sus necesidades fundamentales y caen en la trampa de la violencia para asegurar una vida mejor.

Durante este tiempo de Adviento, como Familia Vicenciana, pensemos en un cambio de actitud para pasar de una sumisión a la sociedad de consumo al don de nosotros mismos o a un modo de don diferente realizado a aquellos que lo necesitan, como manera concreta de favorecer la armonía y la paz.

Propongo un segundo punto para nuestra reflexión que concierne a la promoción de la paz. Durante estos días que preceden al tiempo de Adviento, hemos recibido una petición por parte del Consejo Internacional de Pax Christi, que deseaba visitar nuestra Curia en Roma. Hemos creado un espacio de diálogo cordial y hemos buscado el momento oportuno para acoger al Consejo Internacional de Pax Christi. En esta reunión estaban presentes uno de mis Asistentes, una de las Hijas de la Caridad que realiza su servicio en la Curia y un Cohermano muy comprometido en el ámbito de las actividades de Justicia y Paz, que deseamos promover y en las que queremos tomar parte como Familia Vicenciana Internacional. Pienso que sería adecuado para nosotros examinar y reflexionar sobre la posibilidad de estar en contacto con un movimiento internacional como Pax Christi.

Pax Christi fue creado a finales de la segunda guerra mundial, cuando un grupo de personas francesas y alemanas se reunieron para rezar juntas, buscar la reconciliación y trabajar con miras a un nuevo comienzo en paz, después de unos años de conflictos dolorosos. Este mismo espíritu continúa inspirando el movimiento internacional Pax Christi hoy, reuniendo a personas sencillas procedentes de entornos y culturas diferentes que reflexionan y actúan a partir de una visión sagrada de la paz, de la reconciliación y de la justicia para todos. En un mundo perturbado por la violencia, el terrorismo, las desigualdades crecientes y una inseguridad a escala mundial, esta visión es más necesaria que nunca.

Permítanme compartir con ustedes un poco más a propósito de Pax Christi con miras a su propia reflexión personal. Pax Christi es una agrupación católica mundial para la paz. Algunos organismos miembros de la red Pax Christi se han formado a partir de orígenes diferentes y son conocidos bajo una denominación distinta. Pero todos comparten la convicción que la paz es posible y que los ciclos viciosos de la violencia y de la injusticia pueden romperse. Como grupo fundado sobre la fe, Pax Christi Internacional busca tener una influencia de transformación, al hacer de la religión una fuerza inequívoca para la paz y la justicia. Pax Christi es católica por su origen y tradición; está muy comprometida en la cooperación con otras tradiciones religiosas y con todos los que comparten sus objetivos.

Trabajar por la paz implica trabajar contra la violencia y este movimiento internacional busca las causas primeras de la violencia. También concede la prioridad a los medios no violentos para resolver conflictos y esto incluye reafirmar los fundamentos de una sociedad pacífica: derechos humanos, democracia y el estado de derecho. Pax Christi favorece la educación a la paz, el trabajo con la juventud, la formación en el ámbito de la promoción de la paz, la mediación y la acción no violenta. Pax Christi trabaja para crear una cultura de paz y ayudar a las personas en su camino hacia la reconciliación y hacia un futuro de esperanza.

¿Qué podemos hacer? Hermanos y Hermanas, sugiero que, como Familia Vicenciana, encontremos en nuestra vida diaria y en nuestro servicio a los pobres medios para profundizar nuestro compromiso por la justicia y la paz. Sé que ya lo estamos haciendo, pero la celebración de la Navidad nos ofrece la ocasión especial para renovar nuestra respuesta. Este debería ser el primer compromiso de todas las personas que viven el carisma de San Vicente de Paúl, quien tanto buscó la armonía y la paz, particularmente para los pobres, con frecuencia víctimas de la violencia, la destrucción y la guerra. Podemos apoyar el trabajo de Pax Christi por nuestra propia acción y oración, nuestras publicaciones, como lo hago aquí en esta carta con motivo del tiempo de Adviento. Pax Chirsti Internacional acoge con mucho gusto la ayuda económica en sus esfuerzos por erradicar la violencia y estimular una cultura de paz tan necesaria en nuestro mundo hoy.

Hermanos y Hermanas, puesto que comenzamos este tiempo de Adviento y reflexionamos sobre el verdadero sentido de la Navidad, entremos en este tiempo siendo promotores de paz, particularmente en una sociedad atrapada por la violencia, sociedad a menudo hostigada por un mundo egoísta, materialista, dominado por el consumismo. Sabemos que esto crea división en vez de armonía. Reflexionemos sobre el verdadero significado de la Navidad, el nacimiento de Nuestro Señor Jesús y dejemos de lado las otras imágenes que nuestro mundo ha creado, con la única finalidad de satisfacer nuestras propias necesidades personales y materiales, y que nos apartan de la preocupación de dar a los demás.

Como Familia Vicenciana siempre relacionamos a personas de diferentes medios y culturas y actuamos a partir de nuestra visión común de paz, reconciliación y justicia para todos. Es algo muy arraigado en nuestra espiritualidad vicenciana.

Como dijo San Vicente de Paúl: “Rogad a su divina bondad que dé a la Compañía el espíritu de unión, ya que hemos sido fundados para reconciliar a las almas con Dios y a los hombres entre sí” (Coste XI-4- pp.701-702).

Su hermano en San Vicente,

G. Gregory Gay, C.M.
Superior general

domingo, 29 de novembro de 2009

Bento XVI pede alegria no Advento


Celebração no Vaticano assinalou o início do tempo litúrgico para a preparação do Natal






Bento XVI presidiu este Sábado à celebração das primeiras Vésperas do I Domingo do Advento, considerando que o tempo litúrgico de preparação para o Natal é de alegria interiorizada.

A homilia do Papa concentrou-se no sentido da palavra “vinda” (em latim, “adventus”), contida no Leitura breve proclamada, extraída da I Carta aos Tessalonicenses, em que o apóstolo Paulo nos convida a preparar a “vinda de nosso Senhor Jesus Cristo”.

Classificando o Advento como “tempo da presença e da expectativa do eterno”, Bento XVI observou que precisamente por isso é, de modo especial, tempo de alegria.

O Papa fez notar que no mundo antigo, advento era o termo técnico para indicar a chegada de um funcionário, ou a visita de um rei ou imperador. Podia indicar também a vinda de uma divindade, que sai do escondimento para manifestar a sua potência, ou que é celebrada no culto. Usando esta palavra desde o início da historia da Igreja , os cristãos queriam substancialmente dizer: “Deus está aqui, não se retirou do mundo, não nos deixou sós. Embora não o possamos ver e tocar, como acontece com as realidades sensíveis, Ele está aqui e vem visitar-nos de múltiplos modos”.

Para Bento XVI, a expressão “advento” inclui também a ideia de “visita”, visita de Deus, que “entra na minha vida e quer dirigir-se a mim”.

“Outro elemento fundamental do Advento – observou ainda o Papa – é a espera, expectativa, que é ao mesmo tempo ‘esperança’. O Advento estimula-nos a captar o sentido do tempo e da história como ‘kairós’, como ocasião favorável para a nossa salvação”. “O homem, na sua vida, está permanentemente em expectativa, à espera: quando é criança, quer crescer; como adulto, tende à realização e ao sucesso; avançando na idade, aspira a um merecido repouso. Mas chega um momento em que descobre que esperou demasiado pouco de si mesmo; para além da profissão e da posição social, nada lhe resta para esperar”.

“A esperança marca o caminho da humanidade. Mas, para os cristãos, a esperança encontra-se animada por uma certeza: que o Senhor está presente no fluir da nossa vida, Ele acompanha-nos e um dia enxugará as nossas lágrimas. Um dia, não muito distante, tudo encontrará o seu cumprimento, no Reino de Deus, Reino de justiça e de paz”, prosseguiur.

Bento XVI convidou os fiéis a “viver intensamente o presente”, com os dons do Senhor que comporta, “projectados para o futuro, um futuro denso de esperança”. “Se Jesus está presente, já não existe qualquer momento privado de sentido, ou vazio. Se Ele está presente, podemos continuar a esperar mesmo quando os outros já não são capazes de nos ajudar, mesmo quando o presente se torna difícil, árduo”.

“O Advento – concluiu Bento XVI – é o tempo da presença e da expectativa do eterno. Precisamente por esta razão é, de modo particular, o tempo da alegria, de uma alegria interiorizada, que nenhum sofrimento pode anular. A alegria pelo facto de que Deus se fez menino. É esta alegria, invisivelmente presente em nós, que nos encoraja a caminhar confiantes”.


Fonte: Ecclesia


Advento 2009

sábado, 28 de novembro de 2009

Liturgia do I Domingo do Advento, 29.11.2009



I Domingo do Advento - Ano C
29 de Novembro de 2009


Neste 1º Domingo do Tempo do Advento, a Palavra de Deus apresenta-nos uma primeira abordagem à “vinda” do Senhor.

Na primeira leitura, pela boca do profeta Jeremias, o Deus da aliança anuncia que é fiel às suas promessas e vai enviar ao seu Povo um “rebento” da família de David. Asua missão será concretizar esse mundo sonhado de justiça e de paz: fecundidade, bem-estar, vida em abundância, serão os frutos da acção do Messias.

O Evangelho apresenta-nos Jesus, o Messias filho de David, a anunciar a todos os que se sentem prisioneiros: “alegrai-vos, a vossa libertação está próxima. O mundo velho a que estais presos vai cair e, em seu lugar, vai nascer um mundo novo, onde conhecereis a liberdade e a vida em plenitude. Estai atentos, a fim de acolherdes o Filho do Homem que vos traz o projecto desse mundo novo”. É preciso, no entanto, reconhecê-l’O, saber identificar os seus apelos e ter a coragem de construir, com Ele, a justiça e a paz.

A segunda leitura convida-nos a não nos instalarmos na mediocridade e no comodismo, mas a esperar numa atitude activa a vinda do Senhor. É fundamental, nessa atitude, a vivência do amor: é ele o centro do nosso testemunho pessoal, comunitário, eclesial.



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Fontes:
A Caminho
Ecclesia
Farol de Luz




sexta-feira, 27 de novembro de 2009

Parabéns, JMV!


Hoje é o dia da JMV! Estamos todos de parabéns!!

Para comemorarmos este dia, iremos amanhã a Mem Soares, a convite das Filhas da Caridade.

Partimos às 8h30 da Igreja de Alferrarede.

quarta-feira, 25 de novembro de 2009

Diocese de Leiria-Fátima oferece formação «online» sobre Advento




A diocese de Leiria-Fátima disponibilizou recentemente no seu site uma colecção de subsídios para o Advento.

Os textos compreendem uma reflexão teológico-litúrgica, propostas para encontros de grupos ou oração familiar, apontamentos históricos, referências à teologia e espiritualidade, indicações sobre as características de cada uma das quatro semanas adventícias e orientações litúrgicas.

Os subsídios incluem uma descrição sumária das figuras bíblicas associadas a este tempo, bem como uma explicação do significado da Coroa do Advento, com orações para este rito e preces que acompanham o acendimento das suas velas. O site oferece igualmente um texto intitulado «A porta aberta».


Fonte: Ecclesia

terça-feira, 24 de novembro de 2009

Presidente da República distinguiu Irmã Conceição Laranjeiro


Religiosa agraciada com a Ordem da Instrução Pública durante o Roteiro das Comunidades Locais Inovadoras




O presidente da República, Aníbal Cavaco Silva, condecorou a Irmã Conceição Laranjeiro com o grau de Comendador da Ordem da Instrução Pública durante a visita que efectuou à região de entre Douro e Vouga, no âmbito da 1ª Jornada do Roteiro das Comunidades Locais Inovadoras.

A distinção visava distinguir “personalidades e instituições que se distinguiram, enquanto agentes inovadores, ao longo das suas vidas e no exercício das suas actividades”.

A Irmã Conceição Laranjeiro integra a Comunidade das Filhas da Caridade de S. Vicente de Paulo, instalada na Fundação Condessa de Penha Longa, em Cucujães, Oliveira de Azeméis. Ao longo de 58 anos, tem dedicado a sua vida ao serviço dos pobres.

Presente na sessão de entrega da insígnia, Hermínio Loureiro, presidente da Câmara de Oliveira de Azeméis, considerou a homenageada uma pessoa “com um trajecto de vida invulgar”.

“A Irmã Conceição foi alguém que ensinou gerações e os valores e princípios da vida sempre a pensar naqueles que mais precisam e nos que sofrem, por isso foi com muito gosto que vi o Presidente da República reconhecer este esforço e esta dedicação às causas sociais”, afirmou o autarca.

Percurso

Nascida a 20 de Dezembro de 1930, a Irmã Conceição Laranjeiro iniciou a sua actividade na freguesia de Cucujães em Maio de 1971 onde integrou a Comunidade das Filhas da Caridade e foi enfermeira na unidade de saúde local entre 1976 e 2000.

Desde sempre o seu trabalho distinguiu-se no apoio aos pobres, aos desprotegidos, aos doentes e aos idosos, na evangelização e na dinamização da juventude.

O seu exemplo de vida e trabalho foram reconhecidos pelo Presidente da República ao elogiar a sua visão estratégica, a sua capacidade empreendedora e o seu testemunho de amor aos outros.

Em breves palavras, a homenageada sublinhou que “as Filhas da Caridade de S. Vicente de Paulo não nasceram para fazer discursos nem para receberem homenagens mas sim para servir os pobres” e as “comunidades onde estamos inseridas, no que lhe seja útil”.

“As vocações são um dom de Deus dado à comunidade para enriquecimento, crescimento das pessoas a todos os níveis: humano, social e espiritual”, disse ainda.

“O que eu faço é graças a uma comunidade em que estou inserida pois o projecto de servir é de toda a comunidade”, advertiu a Irmã Conceição Laranjeiro depois de receber das mãos do Chefe de Estado a condecoração de «Comendador da Ordem da Instrução Pública».

São vários os testemunhos de quem conviveu de perto com a religiosa, destacando-se a sua força interior, a motivação para desenvolver projectos, a sua coragem, determinação, dedicação à causa divina e o seu papel no desenvolvimento social e humano da comunidade que abraçou durante largas décadas.


Fonte: Agência Ecclesia